La pena capital, según los espíritus El tema de la pena capital ha cobrado nueva atención en tiempos recientes, específicamente cuando fue propuesta en Puerto Rico como reacción a la alta tasa de criminalidad en la isla. ¿Qué dicen los Espíritus en cuanto a esta forma de castigo? En la parte 7 del capítulo 6 de El Libro de Los Espíritus, Kardec trata lo comunicado. A continuación aparece una síntesis del mensaje. La pena capital desaparecerá, incuestionablemente, y su desaparición señalará un progreso para la humanidad. Cuando los hombres estén más esclarecidos la pena de muerte será abolida por completo en la Tierra. Los hombres no necesitarán ya ser juzgados por otros hombres. Esto será en una época que está todavía bastante lejana. Sin lugar a dudas, el progreso social todavía deja mucho que desear, pero seríamos injustos si no viésemos el progreso en las restricciones impuestas a la pena capital en los pueblos mis adelantados. El progreso se reconoce al comparar las garantías que en esos mismos pueblos la justicia otorga al acusado y el trato humanitario que le dispensa. Las personas creen que la ley de conservación concede al hombre el derecho de preservar su propia vida, aun a costa de segar, por eso elimina de la sociedad a un miembro peligroso. Pero Hay otros medios de defenderse del peligro fuera del de matar al agresor. Por otra parte, es preciso abrir al criminal la puerta del arrepentimiento y no cerrársela. El hombre cree siempre que una cosa es necesaria cuando no encuentra nada mejor, por eso la pena capital no ha constituido una "necesidad" en tiempos de mayor atraso. Conforme evoluciona la humanidad, va comprendiendo más acertadamente lo que es justo y lo que es injusto y repudia los excesos que en épocas de ignorancia se cometían en nombre de la justicia. La restricción de los casos en que se aplica la pena de muerte es un indicio de progreso en la civilización. ¿No se subleva nuestro espíritu al leer el relato de las matanzas humanas que se hacían en nombre de la justicia y a menudo en honor a la Divinidad; de las torturas que se infligían al condenado e incluso al simple acusado a fin de arrancarle, mediante el exceso de sufrimientos, la confesión de un crimen que en muchos casos no había cometido? En aquellos tiempos se habría considerado todo eso muy natural, porque lo que se considera ser justo en una época parece bárbaro en otra. Sólo las leyes divinas son eternas, las humanas se modifican con el progreso y seguirán cambiando hasta que hayan sido puestas en armonía con las leyes divinas. El dicho atribuido a Jesús: "Vuelve tu espada a su lugar porque todos los que tomen espada a espada perecerán" no significan la consagración de la ley del talión ni la muerte que se inflige al asesino constituye la aplicación de esa ley. Sea han equivocado equivocado acerca de estas palabras pues la ley del talión es la justicia de Dios y no le corresponde al hombre. La pena capital que se aplica en nombre de Dios es tomar su lugar en la administración de la justicia. Los que obran así ponen de relieve cuán lejos se hallan de comprender a Dios y demuestran que deben expiar todavía muchas cosas. La pena de muerte es un crimen e igualmente lo es cuando se aplica en nombre de Dios y a los que la infligen les cabe la responsabilidad por tratarse de otros tantos asesinatos.